En la quietud de la noche
desgranando mil preguntas
llega mi amiga soledad
a comenzar su entrevista.
¿Qué por qué estuve llorando?
¿Por qué hay angustia en mi llanto?
¿Por qué me alejé del hombre
que un día amé yo tanto?
En una noche de insomnio
y de constante tertulia
la conocí de muy cerca
y ella caminó conmigo
sobre sendas imborrables
sobre sendas imborrables
de querencias y de olvidos.
Fue así que encontré en mis arcas
tesoros que creí perdidos.
Nos hicimos amigas
y me bendijo su abrigo.
y me bendijo su abrigo.
«¡Soledad eres la carpa
de pieles que me contienen
con luces de voces tiernas
y palabras que sostienen!»
En ésta misma habitación,
donde cada día muero,
aquí mi querida amiga;
¡te espero!
Muy bello poema
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