y me escondió en su crisol.
No quiso arriesgarse peligrosa,
pero al emerger yo, se equivocó.
¡Me había hecho mariposa!
La más débil
aunque bella,
la que a la luz se apega
aunque muera,
la que es fútil como lo es su vuelo...
¡Y me propuse vivir la vida
en lo más alto del azul cielo!