viernes, 4 de septiembre de 2026

Alas de crisol

Entonces me rodeó la vida
y me escondió en su crisol.
No quiso arriesgarse peligrosa,
pero al emerger yo, se equivocó.

¡Me había hecho mariposa!

La más débil 
aunque bella,
la que a la luz se apega 
aunque muera,
la que es fútil como lo es su vuelo...

¡Y me propuse vivir la vida
en lo más alto del azul cielo!

Heredera del fuego

No me pidas silencio 
ni cordura,
que tengo la piel hecha 
de hoguera.
En mis manos sostengo 
la llanura
y con mis ojos desnudo 
la quimera.

Vengo de un linaje de raíces 
profundas,
de manos que moldearon 
el barro y la sal.
No temo a las noches eternas 
y oscuras,
mi sangre es herencia 
de fuerza ancestral.

En este pecho que late 
y que grita,
se esconde el secreto 
de la libertad.
Mi pluma es espada, 
mi mente infinita,
es arte, es fuego, es viento
sonoro de una tempestad.

¡No pidas silencio, dejáme gritar!