De flores y de pájaros que habitan en mi mente
resurgen de repente con ritmo de canción
los recuerdos de antaño, amores de otros días,
de labios y de besos, de abrazos y calor.
La cobija de pieles, humedad de caricias,
la fragancia creada, forjada en la pasión,
la fuerza de tu vientre, el peso de tu cuerpo
cabalgando profundo en mi suave interior.
Del silencio que habla, susurro persistente,
germinaron las flores, jardín de mi existir;
también vuelan las aves, inquilinos perennes,
aleando en recuerdos que no quieren morir.