ni cordura,
que tengo la piel hecha
de hoguera.
En mis manos sostengo
la llanura
y mi piel desnudo
en la quimera.
Vengo de un linaje
de raíces profundas,
de manos que moldearon
el barro con el mar.
No temo a las noches
eternas y oscuras,
mi sangre es herencia
de fuerza ancestral.
En mi pecho que late
y que grita,
escondo el secreto
de la libertad.
Mi pluma es la espada,
de mi mente libre
que es arte,
es fuego,
y es viento sonoro
de la tempestad.
¡No más silencios, dejáme gritar!