martes, 6 de octubre de 2015

Desnuda

La riqueza de mi vida
es invisible a los ojos.
Amores, pasión y calma
los atesoro en mi alma.

Lo demás que no está ahí
es que no me pertenece,
pues al fluctuar de los años
cual humo se desvanece.

Sin posesiones tangibles
a este mundo yo entré,
con un respiro de vida
destinado a caducar.

En ese raudo momento,
como nací partiré:
sin auto, casa ni ropa,
desnuda como llegué.

Mas si el sentir nunca muere,
por siempre recordaré
que en los instantes más puros
y hermosos de mi existencia,
estuve de igual manera:
¡desnuda!
 

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