Enséñame a olvidarte
entre el cielo y la tierra
pues más allá del azul
seré tuya por siempre.
Enséñame también
a que en las noches
olvide tu respiro
junto al mío,
la ternura de tu abrazo
y el incendio de tu boca
o esa forma de mirarme
que desarma mis latidos.
¡Bórrame la ruta hacia el olvido
y alcanzará el sosiego mi pecho malherido!
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