Arreboles es un viaje de retorno hacia uno mismo. Nace de esos atardeceres en los que el cielo parece encenderse para recordarnos que todo cambia, que el tiempo transcurre como la arena y que, a veces, avanzar implica dejar atrás falsas primaveras. Estas líneas son una mirada al camino recorrido: un espacio de desapego, pero también de profunda gratitud por los instantes y los afectos compartidos que, aunque efímeros, dejaron su huella en el alma.
Arreboles
Partí como ave en vuelo
hacia hermosos arreboles,
guiada por un antiguo reloj de arena.
Explorando los desiertos
bordeando las riberas;
entendí que hay muchas falsas
y engañosas primaveras.
Y mi espíritu subió
con el ímpetu del viento
que no sabe a dónde va,
dejando atrás su lamento.
Al camino recorrido
«¡jamás deseo volver!»
Es pasado, es olvido;
un respiro que se ha ido.
«¡Pero si a alguien amé,
allá en mis tiempos lejanos;
o si alguien por momentos pasajeros
me ha amado!»
Agradezco con favor el cariño dispensado.
Todo lo que veo de cielo,
está cubierto de arreboles.
Tonos de nostalgia pasajera
entre las errantes nubes viajeras
del efímero volar de mi quimera.
Me mueven estas letras
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