Una aurora de abril me fui escurriendo
por el quebrado cristal de mi ventana;
aspirando libertad, mi alma de niña
se calzó en zapatillas algo gastadas.
Supe que si criaba alas, volaría;
por ellas clamé de noche y de día.
Al despegar, viajé surcando vías
por senderos llenos de melancolía.
El viento alborotaba mis cabellos,
en mis ojos una lágrima ardía;
lentamente recorrió mi piel morena,
tallando mi poesía de mar y arena.
Soy un poco de mar y un puñado de arena,
la tristeza va tatuada entre mis cejas.
En mi espalda cargo mi guitarra
y en mi voz, los lamentos de mi tierra.
Precioso poema, precioso blog y precioso el titulo de tu portada, que se cumplan tus deseos Leah, un fuerte abrazo y gracias por opinar en mi blog.
ResponderBorrarMuchas gracias poeta. De igual forma te deseo el mejor grupo de lectores para tus hermosos y profundos poemas. Entre ellos yo. Un saludo afectuoso.
BorrarMuchas gracias poeta. De igual forma te deseo el mejor grupo de lectores para tus hermosos y profundos poemas. Entre ellos yo. Un saludo afectuoso.
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarUNO PUEDE SOÑARSE MARIPOSA O PÁJARO COMO LO HAS HECHO VOS EN ESTE HERMOSO POEMA.
ResponderBorrargracias Amilcar. Un saludo afectuoso
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