viernes, 26 de mayo de 2017

Furtivos abriles

En el silencio de la alcoba, en la soledad de la nada.
Memorias pintan de negro el cristal de mi ventana.

Del llanto de la luna que humedeció el subsuelo
Crece una mandrágula lila de dolor y desconsuelo.

Ha llegado nuestro ocaso, y siento que el amor 
agoniza, muriendo por el intenso frío. 

Nuestros abriles perecen entre tu invierno y el mío.


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