Me sorprendió la vida
prendida en lo más bello de este sentir eterno...,
y fui suya mil veces en un bello romance
que despertó mi alma cuando besó mi cuerpo.
Bebí de su silencio la luz de una promesa,
y en esa noche eterna nos calcinaron fuegos.
Pero el alba borró su rastro entre las sombras,
dejando solo el eco de un sueño en sosiego.
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