Cuando me visto de Luna
mi cabellera oscura
se cubre de suave luz.
Me recuesto en la arena,
y observo un mundo de estrellas
en la boveda astral.
Camino veredas sin prisa,
respiro la suave brisa
de un andar que aunque lento
se va acercando certero
a mi permanente hogar:
¡entonces seré, Luna!
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