Me gusta tu mirada cuando sonríen tus ojos.
Expresan miles cosas, que no tienes que decir.
Y noto en tu rostro una señal que declara
la intención escondida en tu peculiar mirada.
Me gusta cuando dices mi nombre
en tu voz grave...
Me atraes a tu pecho, me besas con ardor;
mas cuando tus dedos acarician mi pelo
mi fuerza desfallece y me entrego a la pasión.
Disfruto esos lapsos cuando estás pensativo
que luego interrumpes con un guiño invitación.
Me levantas en vilo, amenazante erguido
arrastrando mi talle al caos de tu pasión.
Cuando llega la calma, nos quedamos silentes.
¡Decir una palabra estaría demás!
Me gusta que me mires pues sonríen tus ojos
y recostada en tu pecho soñar
una vez más.