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lunes, 30 de mayo de 2016

Mandrágoras


En tu ciega ilusión 
cantas de primavera.
Crecen en tus palmeras
mandrágoras y penas...

Arriba sobre el azul
un halo de blanca espuma
tus políticos te venden... 
meretriz de sus holguras. 

Y el rojo color sangre 
señal es de tu naufragio,
has diluido tu esencia
en un costoso sufragio. 

Y tus hijos se lamentan
de tu gloria te extrañan.
Manejan a mi amado pueblo 
gobiernos de robo y mañas.


 

miércoles, 25 de mayo de 2016

Palmeras sobre la nieve

En rojo, azul y blanco
se pintan mis ensueños.  
¡Mi terruño borinqueño
que por siempre he de amar!
Ondea su bandera
entre su hermosa flora
y un cielo azul turquesa
le sirve de portal.

Su majestuoso verde
en perpetua primavera
adorna las riberas
del río, el campo y lar.
Y fue desde sus playas 
colmadas de palmeras
que emigraron retoños 
hacia una tierra extranjera.

Hoy rodeados de frío
en nostalgia constante
sus raíces de vida
en la escarcha hundidas
anhelan regresar 
a su bendito suelo...

Aun en su gran nostalgia
no están desamparadas. 
Ferviente las reclama
su bendita bandera... 
Y a su verdor extranjero
erguida en su amor sostiene                         
cobijando las palmeras
¡plantadas sobre la nieve! 

miércoles, 22 de julio de 2015

Duerme mi pueblo

Duerme mi pueblo soñando de patria.
Mientras la apatía causa indiferencia.
Se pegando sus labios entierran sus voces.
Su grito de guerra cubierto de escarcha.
 
Cantando canciones dentro de una jaula
no exite la fuerza capaz que la abra.
Repiten la historia e inventan bonanzas.
Enajena al hijo que al futuro lanza.
 
¿Qué ha de ser del niño que a su patria adora,
cuando anestesiado se hunda en las olas
y pierda su honra, reclame al destino,
sintiendo el invierno en su propio nido?
 
Entonces que el tiempo sea mi testigo
y que el porvenir a mi alma responda:
si no es que ese hijo en ciego embeleso
de su conformismo no encuentra regreso.
 
 

sábado, 17 de enero de 2015

Isla doncella

Grifos rizados, piel canela,
ojos que brillan como perlas,
isla virtuosa, flor de maga,
voz enterrada en la arena.
Baile suntuoso al son de plena,
remeneando sus caderas;
Vieques, Culebra, en el Caribe,
islas hermanas de la doncella.

Pechos que apuntan hacia las nubes
en el centro de mi isla bella,
amor en versos de hombres ilustres
enamorados de su bandera...
Noche de fiesta en las riberas
del Río Grande de Loíza,
tronando ritmos, maraca y congo:
cervezas, rones, caldo y mofongo.

¡Es Puerto Rico esa doncella,
sueño de sol, de mar y tierra,
la que sus hijos llaman “preciosa”
y con orgullo ondean su estrella!


jueves, 6 de noviembre de 2014

Sueño de mi isla

¡Hoy soy tierra de mi patria!
Arena soy de la playas
que rodean mi isla bella. 
Me enorgullece su estrella
que llevo estampada en mi alma.   
                   
Soy el calor que consume soy su brisa que aunque escasa se paseaba perezosa por el patio de mi casa.
 
Hoy me he vestido de espuma
y he cabalgado en marullos.
He saboreado en las olas
pitorro y melao de caña.
Me inspiró un aguinaldo
y disfruté del concierto
de un coquí que enamorado
lanzaba su copla al viento.
 
Hoy me subí a las palmeras
y bebí agua de coco
también caminé veredas
de icacos y de anones 
Disfruté de sus quenepas
acerolas y grosellas.
Y al despertar me di cuenta:
¡soñaba de mi isla bella!

 

lunes, 27 de octubre de 2014

A Guayama

Añoro mi querido pueblo 
Guayama, donde nací. 
Ciudad al sur de Borinquen 
la "Reina del Guamaní".
Visualizo sus montañas
con sus cerros y sus lomas
que la adornan sutilmente 
como una regia corona.
Sus claros amaneceres 
y su gente tan hermosa
contienen la esplendidez
de mi Guayama virtuosa.

Conocida en Puerto Rico, 
como el "pueblo de los brujos"
pues "muy presto" te enamora
con su "amarre, siete nudos"
Su majestad se agiganta 
con su "Plaza" que deveras
es la primera en belleza
en la isla y sus riberas. 

Guayama también exhibe
las costas del Mar Caribe
pobladas por mil palmeras
de belleza absorbente...
Sus recuerdos permanecen 
en imagen y en presencia.
Y lo que soy responde 
a su bendita influencia.
 
En mi oído siempre suena
las décimas de mi pueblo 
y con mis pies, bailo al son 
del seis chorreao y la plena.
Y no hay para mi faena
que logre que yo olvide 
de esa belleza plateada 
cuando el sol besa el Caribe. 

Sé que no tengo regreso 
es el fin de mi camino...,
Pero mi hermano, te digo
que estoy rendida ante ella...
"¡Es a mi pueblo que anhela
mi corazón de extranjera!"
Es a Guayama la Augusta
de entre amores, primera.


viernes, 24 de octubre de 2014

Extranjera


¡Extranjera soy y me encuentro
frente a un mar blanco y frío!
Un pensamiento concibo
ante esta bahía sin puerto.
Todo ante mí es incierto
y aunque partir yo quisiera,
el alma se me encadena:
pues es mi único anhelo
cuidar el jardín que cultivo,
con sus flores y sus frutos
que adornen mi alma viajera.
Aunque lejos de Borinquen...
¡Mi patria siempre es primera!

La tibieza del Caribe
abraza mi isla bella.
Cual inocente doncella
es protegida por el Morro.
Los baluartes que presume
son títulos que ella ostenta.
Es «La Perla del Caribe»
a la que llaman «Preciosa»,
en el oeste «Sultana».
Hacia el norte, arrullada
por el Océano Atlántico,
de aguas azules y bravas,
mi isla es la más pequeña
de las Grandes Antillanas.

Es la «Isla del Cordero»
sobre los siete sellos,
resguardando la virtud
y la bondad de mi pueblo.
Sus playas están bordeadas
por miles de palmeras
muy galantes en su entorno.
¡La flor de Maga es primera
de entre todos sus adornos!

Desde Añasco hasta Ceiba,
de Santa Isabel a San Juan;
mi isla seduce al mar
con los faros en sus caderas.
Al ritmo de una plena,
del seis chorreao y el danzón,
¡Puerto Rico exuda un son
en su eterna primavera!


martes, 21 de octubre de 2014

Extraño

Extraño de mi isla hermosa
su suave brisa en enero,
el aroma de café
cultivado en las montañas,
el canto de su coquí,
el flamboyan con sus flores
y a la reinita volando
sobre un mar de cundeamores...  

miércoles, 15 de octubre de 2014

Tierra de mi tierra


¡Que la esencia de mi espíritu 
viva en Borinquen!
que su lluvia me posea
su sol caliente me bese
y que madure mi fruto.
Su brisa eleve mi canto
sin lágrimas o lamento
y que mi alma trasciende 
en voz, verso y sentimiento

Que la llama que ilumina 
el decir de mi garganta
pueda a su vez alumbrar 
al confuso peregrino.
Que las veredas se ananchen 
transformándose en caminos: 
mudando piedras, sembrando olvido
y por propuesta que "el amor" 
sea la fuerza, el motivo
y el impulso hacia el destino.
 
Que en un atardecer rojizo 
de arreboles sobre el mar
puedan mis ojos grabar
los detalles del paisaje.
Y sobre un papel describir 
con los versos de un poeta
las más hermosas reseñas
de ese paraje de amor;
y luego entregar mi ensueño 
a mi terruño querido
que es el único dueño 
del latir de mi corazón.