y las aves enlutadas no canten esa mañana
tus ojos angustiados mirarán hacia el cielo
triste dirán adiós al último de mis vuelos.
Y traerás una flor que posarás en mis manos
murmurarás "Amor mío, nunca he de olvidarte".
¡Pero será muy tarde! El tiempo se habrá perdido.
Y yo marcharé a un rumbo de camino al olvido.