viernes, 15 de diciembre de 2017

INOLVIDABLE

Una noche anegada de estrellas
se alejó de mí, cabizbajo
y su beso quedó en mis labios
como alba cuando estampa los prados.

Su sonrisa más clara que el blanco
era luz de belleza que asoma 
y se unió con mi llanto y mi pena
en el vuelo de una blanca paloma.

Presiento que será en mi memoria 
como espiga de trigo plantado
Y sé bien que en el fondo de mi alma
para siempre lo estaré extrañando.


domingo, 3 de diciembre de 2017

TRONCHADOS CRISANTEMOS

Yo he sido de flama en torrentes de incendios
Incesantes quimeras y noches sin mañanas...
Hoy adornan mi cama, 
tronchados crisantemos
regados en descuido 
sobre un tálamo blasfemo.
Es un pesar que solo 
se la pasa penando 
Alto monte de culpa, 
amo cerril bosteando 
Hay días que tu ausencia, 
acentúa mi pecado.
Éste error me ha tumbado 
como a árbol cansado.


sábado, 2 de diciembre de 2017

LAMENTO

Bajando a la tierra 
me uní a sus muertos
si acaso con ellos 
entierro mis sueños...
¡Díganme por piedad 
que el amor no ha fallecido!
Que en su gravedad
tan solo convalece...,

Y si es que ha fenecido,
en mi propia hosquedad 
¡He de morir dos veces!


viernes, 1 de diciembre de 2017

TIERRA MOJADA

Todo el dolor anega mis ojos 
en segundos.
Toda canción estalla en notas 
de recuerdos,
una lágrima en fuente, 
una fuente en torrente
y en la tierra mojada van creciendo 
los lirios.

Si fueras solo mar 
y no fueras de río
bandadas de gaviotas
me ampararían del frío.
Pequeño riachuelo 
que atravesó el camino 
y con su ímpetu cambió                          el azar de mi destino.


lunes, 27 de noviembre de 2017

BRAZOS DE MI ABUELO

Sueño de montes y campos
de mi querida isla.
Camino las riberas
de inquietos riachuelos...
Recorro las colinas
escalo las montañas
y se avivan las memorias
preciados tesoros en mi alma.

Permito que mi espíritu
vuele hacia el alto cielo
y que rescate una estampa
que tanto amé de niña...
Elevada desde el suelo
sobre un manso caballo
sintiéndome en los brazos
de mi querido abuelo.

Yo, llegaba muy alegre
a su casita humilde.
El aroma campestre
inundaba el lugar.
Pero nada igualaba
los ojos de mi abuela 
Te juro que hasta el cielo
los solía envidiar.

Por siempre amaré
a mis queridos viejos
Don Plácido Camacho
fue hombre singular,
Doña Justina Rivera
flor fue de primavera
y siempre, mientras viva
los voy de recordar.


AROMA DE MUJER

Mi cuerpo floreció en su momento,
cambió del todo 
al paso del crecimiento.
Una mancha de sangre en los flecos del refajo... 
¡Y la  niña inocente, había quedado en el pasado!

¡De niña a mujer en un cantío del gallo!  
Así fue que comenzó el cambio,           el llamado, el deseo, la pasión...
El aroma diferente. 
Era yo, la misma, pero algo despertaba
y tomaba control desde mi interior.

Dos colinas se elevaron sobre la planicie de mi pecho.
Un prado salvaje crecía en mi entrepierna. 
Afeites de mujer, sueños mojados
y mi tonto corazón acelerado
cada vez que él se acercaba 
y rozaba mi costado... 
Fue una total traición 
a mi colección de muñecas,
que sentadas, 
sonreían pueriles en el estrado.

Y qué digo de mis piernas...
¡Ay!, esas piernas que siempre se movieron paralelas,
ahora las veía 
enroscadas de pasión,
apretando sus caderas.
Mi cuerpo estremecido
disfrutaba sumergida en nuevas aguas. 
Mi pasión tiránica crecía...
Así, sorprendida de mi propia demasía 
en mis tiernos diecisiete, 
le dije adiós a todos mis juguetes.


sábado, 25 de noviembre de 2017

DÓNDE MUERE EL AMOR

Hoy me construí de alba
tú, te hiciste de luna
y te fuiste alejando
con el viento y la bruma.
Mientras yo renacida
en lozana alborada
monté un ave extranjera
que en el cielo acampaba.

Fuiste el sendero cierto
de mis primeros sueños
pero mi alma rebelde
se niega a tener dueño.
Vacía de tus aguas
enmudeció el rocío
no despertó la aurora
y se enrozco el hastío.

Hacia dónde marcharon
las aguas de tus mares
que en oleajes montó 
a una doncella al viento.
A dónde te llevaste
mi primavera en flor
a dónde las quimeras
¿dónde murió el amor?