miércoles, 25 de noviembre de 2015

Desvarío

Soy madera calcinada 
en tu fuego turbulento.  
Soy respiro que en la cima 
me he quedado sin aliento.
Estoy presa, atrapada 
en tu mundo de placeres, 
inevitablemente adicta 
a nuestros anocheceres.
 
Comparto los momentos de desquicios
y la forma irreverente 
de tus vicios. 
Allí donde tus besos 
me provocan
a traspasar el umbral 
de la cordura:
¡estoy presa a la merced del desvarío
de esta ardiente pasión 
y tus pretensiones locas!
 
Soy demonio contigo 
y lo disfruto.  
Soy oscuridad y soy fuego,
encendida pasión y sosiego, 
pira de piel que consume
mujer que arde y se extingue 
que entrega el aliento 
y sucumbe 
en tu loco y placentero 
infierno.

 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Arreboles

Arreboles es un viaje de retorno hacia uno mismo. Nace de esos atardeceres en los que el cielo parece encenderse para recordarnos que todo cambia, que el tiempo transcurre como la arena y que, a veces, avanzar implica dejar atrás falsas primaveras. Estas líneas son una mirada al camino recorrido: un espacio de desapego, pero también de profunda gratitud por los instantes y los afectos compartidos que, aunque efímeros, dejaron su huella en el alma.

Arreboles

Partí como ave en vuelo
hacia hermosos arreboles,
guiada por un antiguo reloj de arena.
Explorando los desiertos
bordeando las riberas;
entendí que hay muchas falsas
y engañosas primaveras.

Y mi espíritu subió
con el ímpetu del viento
que no sabe a dónde va,
dejando atrás su lamento.
Al camino recorrido
«¡jamás deseo volver!»
Es pasado, es olvido;
un respiro que se ha ido.

«¡Pero si a alguien amé,
allá en mis tiempos lejanos;
o si alguien por momentos pasajeros
me ha amado!»
Agradezco con favor el cariño dispensado.

Todo lo que veo de cielo,
está cubierto de arreboles.
Tonos de nostalgia pasajera
entre las errantes nubes viajeras
del efímero volar de mi quimera.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Vuelo de una mariposa

Una aurora de abril me fui escurriendo
por el quebrado cristal de mi ventana;
aspirando libertad, mi alma de niña
se calzó en zapatillas algo gastadas.

Supe que si criaba alas, volaría;
por ellas clamé de noche y de día.
Al despegar, viajé surcando vías
por senderos llenos de melancolía.

El viento alborotaba mis cabellos,
en mis ojos una lágrima ardía;
lentamente recorrió mi piel morena,
tallando mi poesía de mar y arena.

Soy un poco de mar y un puñado de arena,
la tristeza va tatuada entre mis cejas.
En mi espalda cargo mi guitarra
y en mi voz, los lamentos de mi tierra.
 
 

viernes, 6 de noviembre de 2015

Poesía incompleta

En el ruido del silencio rodeada de oscuridad
he construido y sostengo el pilar de mi soledad. 
Soy poesía incompleta que no llega a su final
sus versos crecieron alas volando a su libertad.
 
Soy flama que no comprende porqué cesó su calor,
alud de una montaña que arremete con rencor.
Soy una flor en invierno, soy angustia, soy dolor 
y besos mal compartidos en los labios de otro amor.
  
Soy la ilusión pasajera que espera sin realidad,
vendaval fui de pasiones mas hoy vibro en soledad.
Soy mi propio monumento de silencio y dignidad,
reina absoluta y eterna de mi propia soledad.