Soy madera calcinada
en tu fuego turbulento.
Soy respiro que en la cima
me he quedado sin aliento.
Estoy presa, atrapada
en tu mundo de placeres,
inevitablemente adicta
a nuestros anocheceres.
Comparto los momentos de desquicios
y la forma irreverente
de tus vicios.
Allí donde tus besos
me provocan
a traspasar el umbral
de la cordura:
¡estoy presa a la merced del desvarío
de esta ardiente pasión
y tus pretensiones locas!
Soy demonio contigo
y lo disfruto.
Soy oscuridad y soy fuego,
encendida pasión y sosiego,
pira de piel que consume
mujer que arde y se extingue
que entrega el aliento
y sucumbe
en tu loco y placentero
infierno.