A la tierra solitaria del silencio
desterraste mi piel y mis anhelos.
Se ha secado mi ilusión
pues con tus dudas
construiste una jaula a mis sueños.
Y ahora habito en el frío desconsuelo,
donde el eco de tu voz
ya no me alcanza.
¿Cómo puedo alzar de nuevo el vuelo
si en la cárcel de tu desconfianza
se desangra en silencio mi esperanza?
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