Se encontraron nuestros ojos
y se detuvo el tiempo
en un instante infinito.
Atrapados en anhelos,
cancelamos los conceptos
de espacio y tiempo.
y se detuvo el tiempo
en un instante infinito.
Atrapados en anhelos,
cancelamos los conceptos
de espacio y tiempo.
La piel reclamó lo que los ojos unieron.
¡Cadencia febril, montadas figuras,
tu cuerpo viril, mi entrega, ternura!
tu cuerpo viril, mi entrega, ternura!
Fue nuestra gran fortuna
la eternidad de esa noche.
la eternidad de esa noche.
Y sonrieron tus ojos, te respaldaron los míos.
¡Fuiste canción de cuna arrullando mi cuerpo!
¡Fuiste canción de cuna arrullando mi cuerpo!
Hermoso poema. Importante los instantes en la vida, pero el más bello de todos, es ese que nos eclipsa los sentidos, y es el preludio a un beso.
ResponderBorrarUn cariño inmenso
Juan
Muchas gracias por comentar. Saludos cordiales
BorrarSin palabras queda uno al leer este maravilloso poema. Sublime, apasionado y muy expresivo y la estrofa última para enmarcar. Estupendas letras, Leah Marr.
ResponderBorrarUn abrazo y feliz día !!!