domingo, 26 de junio de 2022

Gea

¿En qué momento tus caricias 
cambiaron a cicatrices? 
¿Cuándo fue que dolieron todos tus besos?
Y tus manos:
esas manos que llenaban mis vacíos, 
¿En qué momento fueron libres de marcar mi piel con tanto hastío?

Hoy mis pasos se alejan 
de tus ojos.
Corren despavoridos cual gacela 
que intenta escapar 
de lo que ha sufrido.
Cicatrizando el zarpazo
de tus garras, desea olvidar 
la bestialidad de tu rugido. 

Hoy me alejo porque puedo 
y porque quiero dejar atrás 
el dolor inmerecido
y aunque te he amado 
muy profundo, me respeto.
Soy Gea:
¡madre de los seres vivientes de este mundo!

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