de tu alma de niño
prendado a las nubes
de un cristalino cielo.
Y me uno con las flores
de un atardecer rojizo
que sangran de dolor
sin esperar consuelo.
Van en aumento las sombras por el azul de mis cielos
y en su ancho horizonte he perdido mis ojos.
Mi verso vaga en silencio, soledades lo aprisionan
El alba me ha sorprendido en un total abandono.
Los recuerdos del pasado son arenas soledosas.
Son de efímera fragancia de los jardines, las rosas.
Y aunque cierre mis ojos es tal mi indigna suerte
fantasmas de memorias nanas cantan a mi muerte.