¡Que la esencia de mi espíritu
viva en Borinquen!
que su lluvia me posea
su sol caliente me bese
y que madure mi fruto.
Su brisa eleve mi canto
sin lágrimas o lamento
y que mi alma trasciende
en voz, verso y sentimiento
Que la llama que ilumina
el decir de mi garganta
pueda a su vez alumbrar
al confuso peregrino.
Que las veredas se ananchen
transformándose en caminos:
mudando piedras, sembrando olvido
mudando piedras, sembrando olvido
y por propuesta que "el amor"
sea la fuerza, el motivo
y el impulso hacia el destino.
y el impulso hacia el destino.
Que en un atardecer rojizo
de arreboles sobre el mar
puedan mis ojos grabar
los detalles del paisaje.
Y sobre un papel describir
con los versos de un poeta
las más hermosas reseñas
de ese paraje de amor;
y luego entregar mi ensueño
a mi terruño querido
que ha sido el único dueño
que ha sido el único dueño
del latir de mi corazón.
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