Maldigo esta pasión que quema
y me encadena a su destino...
Me impide razonar
y bloquea mi camino.
Atormentado por las ansias
de pasiones reprimidas
que insisten en subyugarme
ya no respiro tranquilo...
En momentos como este,
¡Tan solo deseo el olvido!
pero el preciso momento
en que la veo, vacilo.
En las noches, soy pelele.
Por sus caricias, mendigo.
Pues su amor me ha quebrantado
con su cruda indiferencia.
Viene y va a su antojo,
pues sabe que estoy vencido.
Un tormento como éste
me hace anhelar el olvido...
Mas si sonríen sus ojos
en ese preciso instante,
¡¡¡vacilo!!!
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