Indagando por senderos,
escondida en los caminos
la impertinente y caprichosa aurora
ocultaba el sol entre los pinos.
El viento del norte ruge sonoro,
helando el calor de mis latidos
Mares de plata, astro de oro,
alfombra y pabellón de lo vivido.
Hogares son de mi pasión y mi perfume
en completa desnudez de mi alma pura,
donde flotan eternidades de ilusiones
en el vaivén de las olas que perdura.
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