Entierro los reclamos de mi boca
y muerdo mis palabras con el trillo.
Con dos piedras a mi lado
y una cuchilla afilada
desgarro de mi piel
todo lo humano.
Me transformo:
La furia en mis ojos
y las palabras en mi boca
se convierten
en saetas encendidas
fulminando tus reclamos
a cenizas
llevadas por el viento.