Grifos rizados, piel canela,
ojos que brillan como perlas,
isla virtuosa, flor de maga,
voz enterrada en la arena.
Baile suntuoso al son de plena,
remeneando sus caderas;
Vieques, Culebra, en el Caribe,
islas hermanas de la doncella.
Pechos que apuntan hacia las nubes
en el centro de mi isla bella,
amor en versos de hombres ilustres
enamorados de su bandera...
Noche de fiesta en las riberas
del Río Grande de Loíza,
tronando ritmos, maraca y congo:
cervezas, rones, caldo y mofongo.
¡Es Puerto Rico esa doncella,
sueño de sol, de mar y tierra,
la que sus hijos llaman “preciosa”
y con orgullo ondean su estrella!