Altanero sentir que
me ha traído
a las mismas puertas
del infierno.
Como a Dante, funesto.
Como a un vástago raído
o tal vez como a un Quijote
que vio gigantes
que vio gigantes
por molinos.
Si mis ojos miraron
sin poder apreciar
Y mis manos tocaron
y no pudieron palpar:
¡Estar ante el infierno,
eso merezco!
¡Ilusa confundí el averno
con el cielo!
Hoy vencida por las noches
en desvelos,
soy ceniza calcinada,
en el tumulto del dolor,
llamado celos.
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