sábado, 31 de enero de 2015

Flores del campo

Vestida con un traje de flores del camino
en lugar de aquel funesto olor a ropa vieja,
crucé por un sendero que aunque no era recto
me enseñó a perder el temor por lo incierto.
   
Me elevé con el regio aletear de golondrinas
y entre las nubes de seda me sentí rendida:
a la copa de un árbol, al curso del riachuelo
a la estela de aves remontándose al cielo.

Aprecié con mis ojos el color de la vida,
degusté la ternura del sabor de otras pieles. 
Eres un leve rastro que habita mis versos
y yo soy una abeja disfrutando más mieles.

                                                             


jueves, 22 de enero de 2015

Destino final

Partiré un día en mi último viaje,
sin llevar abrigo ni equipaje.
Mis cenizas, que deseo
dispersadas en la sierra,
vestirán un ajuar de flores secas.

Las raíces de un pino
serán mi amante,
y el follaje del bosque mi cobijo.
Me fundiré en el cosmos
en unión etérea:
seré fuerza de aire,
energía de sol
y agua fresca
que activa una semilla.

¡Oh, Muerte, amiga mía!
Me librarás de mis penas.
Eres buena y cruel de igual manera:
pues al liberarme a mí, dejarás encadenado
al que creo me amó,
y al que de vez en cuando,
entregada en sus brazos,
irremediablemente,
también yo he amado.
 

martes, 20 de enero de 2015

Vacilo

Maldigo esta pasión que quema
y me encadena a su destino.
Me impide razonar 
y bloquea mi camino.
Atormentado por ansias
de pulsiones reprimidas
que insisten en subyugarme
ya no respiro tranquilo:
en momentos como este,
¡tan solo deseo el olvido!
Y en el preciso momento
en que la veo, vacilo.
 
En las noches soy pelele, 
por sus caricias mendigo.
Su amor me ha quebrantado
con su cruda indiferencia.
Viene y va a su antojo 
pues sabe que estoy vencido. 
Un tormento como éste 
me hace anhelar el olvido:
mas si sonríen sus ojos
en ese preciso instante, 
¡vacilo!


sábado, 17 de enero de 2015

Isla doncella

Grifos rizados, piel canela,
ojos que brillan como perlas,
isla virtuosa, flor de maga,
voz enterrada en la arena.
Baile suntuoso al son de plena,
remeneando sus caderas;
Vieques, Culebra, en el Caribe,
islas hermanas de la doncella.

Pechos que apuntan hacia las nubes
en el centro de mi isla bella,
amor en versos de hombres ilustres
enamorados de su bandera...
Noche de fiesta en las riberas
del Río Grande de Loíza,
tronando ritmos, maraca y congo:
cervezas, rones, caldo y mofongo.

¡Es Puerto Rico esa doncella,
sueño de sol, de mar y tierra,
la que sus hijos llaman “preciosa”
y con orgullo ondean su estrella!


sábado, 10 de enero de 2015

Montanas de arena

¡Hombre, te crees potente!
Estás vestido de arcilla;
tartamudea la tierra
que interrogante te mira.
Pintando los días de hastío,
prometes rescatar el alba,
mas impones una noche negra:
por los siglos de los siglos, larga...

Y ruegas a lo infinito,
esperando en lo divino,
mientras el mar te devuelve
basura y carroña seca.
Tus ojos ven con prejuicios,
tu mente, cerrada esfera,
vacía y acolchonada
por diferentes banderas.

Deseas rescatarlo todo,
pero al no tener manera,
continúas edificando
sobre montañas de arena.



sábado, 3 de enero de 2015

Luna de plata

¡Oda de amores, frío de otoño!
La noche le escribe un verso
a su Luna enamorada
Que todas noches sale                          
a mostrar su hermoso rostro 
y sobre el vaivén de las olas                   
cabalga en la blanca espuma                hasta llegar a la arena                             
y allí se muestra desnuda
con su piel de plata pura                           y lunares de locura.

“¡Que no sepa que escondido 
entre la bruma, he admirado
su reflejo en las aguas,
cuando bajaba a besarse
en furtivas escapadas!”

“¡Que no sepa que en mis sueños            también deseé besarla
  hasta entregarme en sus brazos
 de olas, de espuma y de plata!”                                         
 


Sueño con volar

¡He aprendido a volar 
mas lo escondo en mis silencios!
En ese mundo invisible 
soy rival de los incendios
de la lucha sostenida
de los truenos y el mal tiempo.

Cuando remonto mis alas
con el ímpetu del viento.
En las alturas del cielo 
aprecio todo lo eterno.
Me desnudo de rencores,
de ideales, de conceptos.
Y no deseo vivir tan solo
mirando al suelo. 

¡Cuando deseo volar
extiendo mis alas al viento!